En muchas empresas, el acceso de vehículos empieza resolviéndose con una puerta corredera. Es una solución habitual y, en muchos casos, puede funcionar perfectamente. Pero cuando el movimiento de entrada y salida es constante, la realidad del día a día puede ser muy distinta.
Eso es justo lo que ocurría en Distinet, una de nuestras últimas instalaciones.
La empresa contaba con una puerta corredera para controlar el acceso de vehículos, pero tenía un problema muy común: la puerta era lenta. Cada vez que tenía que abrirse o cerrarse, generaba esperas. Y cuando hay trabajadores, proveedores, visitas o vehículos entrando y saliendo varias veces al día, esa espera acaba siendo poco práctica.
¿La consecuencia? La puerta terminaba quedándose abierta durante buena parte del tiempo.
Y claro, cuando una puerta que debería controlar el acceso está siempre abierta, deja de cumplir su función. Al final podía entrar y salir prácticamente cualquiera, y mantener cierto control sobre quién accedía a las instalaciones se convertía en un auténtico follón.
El problema no era la puerta, era el uso diario
Una puerta corredera puede ser una buena opción en accesos con poco tráfico o cuando se necesita cerrar completamente un recinto. Pero no siempre es la mejor solución para empresas con mucho movimiento de vehículos.
Cuando el acceso se utiliza de forma continua, una puerta lenta genera incomodidad. Y cuando algo resulta incómodo, en el día a día se busca la forma de evitarlo. En este caso, la solución improvisada era dejar la puerta abierta.
El problema es que esa comodidad trae consigo una pérdida de control. Si la puerta está abierta, no hay una barrera real entre el exterior y el interior. No se controla quién entra, no se ordena el paso de vehículos y se pierde seguridad.
Por eso, en este proyecto planteamos una solución más ágil y adaptada al funcionamiento real de la empresa: sustituir ese uso constante de la puerta por un sistema de barreras automáticas.
Barrera de entrada con lector RFID
Para la entrada instalamos una barrera automática junto a un poste con lector RFID. Este sistema permite que los usuarios autorizados puedan acceder de forma sencilla: solo tienen que acercar su tarjeta RFID al lector y la barrera se abre.
Es una solución cómoda, rápida y fácil de usar. No hace falta bajarse del vehículo ni esperar largos tiempos de apertura. El acceso se realiza de forma ordenada y solo pueden entrar las personas o vehículos autorizados.
Además, la barrera también puede abrirse mediante mando a distancia. Esto resulta muy práctico para determinados responsables, vehículos concretos o situaciones en las que se necesita una apertura rápida desde el propio vehículo.
Con este sistema, la empresa gana control sin complicar el acceso a quienes realmente sí deben entrar.
Barrera de salida con apertura automática mediante lazo inductivo
En la salida instalamos una segunda barrera automática, pero en este caso con apertura mediante lazo inductivo.
El lazo inductivo es un sistema que se coloca en el asfalto y detecta cuándo hay un vehículo encima. Cuando el coche se sitúa sobre esa zona, el lazo envía una señal a un controlador de lazo, y este a su vez, envía la señal a la barrera para que esta se abra automáticamente.
Para la salida es una solución muy cómoda, porque el conductor no tiene que utilizar tarjeta, mando ni ningún otro sistema de identificación. Simplemente se aproxima a la barrera, el sistema detecta el vehículo y permite la salida.
De esta forma, la entrada queda controlada y la salida es fluida, evitando esperas innecesarias.
Más seguridad, más orden y menos esperas
Con esta instalación, la empresa ha pasado de tener una puerta que permanecía abierta por comodidad a contar con un acceso mucho más controlado y práctico.
Ahora, para entrar, es necesario disponer de tarjeta RFID o mando autorizado. Esto permite limitar el acceso y evitar que cualquier vehículo pueda entrar sin permiso.
Al mismo tiempo, la salida se realiza de forma automática gracias al lazo inductivo, lo que facilita el movimiento diario sin generar atascos ni esperas.
El cambio puede parecer sencillo, pero en el funcionamiento diario de una empresa marca una gran diferencia. Se gana seguridad, se mejora la organización del acceso y se evita esa sensación de descontrol que aparece cuando la puerta está siempre abierta.
¿Cuándo conviene instalar una barrera automática?
Una barrera automática es especialmente útil en empresas, naves industriales, almacenes, centros logísticos o instalaciones con movimiento frecuente de vehículos.
No se trata de decir que una puerta corredera sea una mala solución. Simplemente, hay casos en los que una barrera se adapta mejor al ritmo real de trabajo.
Cuando una puerta se deja abierta porque resulta lenta, incómoda o poco práctica, quizá el problema no está en la puerta en sí, sino en que el sistema de acceso no está bien planteado para el uso diario.
En A1 Sistemas estudiamos cada instalación para proponer soluciones cómodas, seguras y adaptadas a cada caso. Porque controlar un acceso no debería ser un obstáculo para trabajar mejor.