El control biométrico permite identificar a una persona a partir de características físicas únicas. A diferencia de otros sistemas de acceso, no utiliza tarjetas, llaves ni códigos, sino rasgos propios de cada individuo.
Su funcionamiento se basa en la captura de estos rasgos y su comparación con patrones previamente registrados, siempre dentro de los usos permitidos por la normativa vigente.
La identificación por huella dactilar se basa en el reconocimiento de los patrones únicos presentes en la yema de cada dedo. El sistema captura la huella y la compara con un patrón biométrico previamente registrado para verificar la identidad de la persona.
Este método ofrece una identificación rápida y precisa, ya que cada huella es única e irrepetible. La información no se almacena como una imagen, sino como un patrón cifrado, lo que impide su reproducción y garantiza un tratamiento seguro dentro de los usos permitidos por la normativa vigente.
La identificación facial utiliza cámaras especializadas para analizar los rasgos del rostro y compararlos con un patrón biométrico almacenado previamente. El proceso se realiza de forma automática y sin contacto físico, incluso con variaciones de iluminación o apariencia.
Este sistema identifica a la persona mediante la forma y características de la palma de la mano. No requiere contacto directo y ofrece un alto nivel de precisión, ya que analiza múltiples puntos biométricos de la mano.
El reconocimiento por patrón vascular se basa en el mapa de venas internas de la mano, un rasgo imposible de replicar externamente. Es una de las tecnologías biométricas más avanzadas en términos de fiabilidad y seguridad.
El uso de sistemas biométricos está sujeto a restricciones legales muy estrictas. Por este motivo, su aplicación se limita a escenarios muy concretos, donde la identificación se realiza de forma individual, voluntaria y plenamente justificada, y nunca como una solución de uso generalizado.
La biometría no es adecuada para entornos con un número elevado de usuarios ni para accesos colectivos, ya que implica el tratamiento de datos personales de categoría especial.
La tecnología biométrica únicamente puede considerarse en accesos privados muy concretos, donde el control se realiza sobre una persona o un grupo muy reducido, sin carácter masivo y con pleno conocimiento del usuario.
Este tipo de uso se da, por ejemplo, en viviendas de uso estrictamente privado, donde la biometría se utiliza de forma voluntaria como un método adicional de identificación personal.
En estos casos, la finalidad es mejorar la comodidad y el control del acceso, siempre respetando la normativa de protección de datos y evitando cualquier tratamiento innecesario de información sensible.
Debido a la naturaleza especialmente sensible de los datos biométricos, su uso requiere una evaluación muy cuidadosa y una justificación clara de su necesidad, descartando siempre que sea posible alternativas menos invasivas.
Por este motivo, el control biométrico no se plantea como una solución estándar, sino como una tecnología de aplicación muy excepcional y limitada, reservada únicamente para aquellos casos en los que su uso esté plenamente justificado.
El uso de sistemas biométricos en el ámbito laboral está sujeto a fuertes restricciones legales. Por este motivo, en A1 Sistemas no recomendamos ni implantamos este tipo de tecnología para el control de trabajadores o empleados.
Los datos biométricos se consideran datos personales de categoría especial, lo que implica un nivel de protección mucho más alto que otros sistemas de identificación. Su tratamiento requiere garantías adicionales y un marco legal muy específico.
Rasgos como el rostro, la palma o el patrón vascular son únicos e intransferibles. A diferencia de una tarjeta o un código, no pueden cambiarse en caso de uso indebido, lo que incrementa el riesgo para la privacidad de la persona.
En el contexto de una relación laboral, el uso de biometría para controlar accesos o presencia no está permitido según la normativa de protección de datos, al no considerarse una medida proporcional cuando existen alternativas menos invasivas.
En A1 Sistemas apostamos por soluciones de control de accesos legalmente válidas y adaptadas a cada caso, como tarjetas RFID, tarjetas MIFARE, credenciales móviles o sistemas UHF, reservando la biometría únicamente para los usos en los que está permitida.
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